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Principios y Objetivos de la SCA
La crisis cultural de nuestro
tiempo toma diferentes formas, todas relacionadas: la separación de
fe y cultura, la privatización de las creencias religiosas, el
empobrecimiento de la imaginación moral, el asalto a la dignidad de
la persona humana, la promoción del individualismo consumista la
pérdida del sentido de lo sagrado y lo sacramental y con ello, la
destrucción de comunidades auténticas, especialmente la familia.
En la búsqueda de
respuestas que nos permitan discernir
los “signos de los tiempos” coincidimos en la relevancia y
actualidad que, cada vez más, adquiere el pensamiento de Gilbert
Keith Chesterton. El encuentro con grupos con similares
aspiraciones, dentro y fuera de nuestras fronteras, nos ha llevado a
asumir como propias las metas y principios del G. K. Chesterton
Institute for Faith & Culture, cuyo carácter internacional, sus
antecedentes y logros nos inspiran en nuestros cometidos y nos
comprometen en la misma tarea.
La Civilización del Amor,
urgida por el Evangelio y elocuentemente articulada por el Papa Juan
Pablo II, ha sido desafiada aparentemente con éxito por una invasora
cultura de la muerte.
La brecha entre fe y
cultura, que Pablo VI llamó “el drama de nuestro tiempo”, no puede
ser llenada por un intento de recuperar un mundo que ha sido
perdido, una mítica edad de oro ubicada en 1950, 1870 o en la Edad
Media. Sin embargo, ahora que la modernidad en si misma se ha vuelto
anticuada, necesitamos restaurar y recuperar mucho de lo que ha sido
perdido y olvidado en la carrera para ser “moderno”. Pero tendremos
que hacerlo dentro de un nuevo momento cultural. Debemos aprender
del pasado, no meramente repetirlo
Chesterton ofrece
respuestas imperiosas a esta crisis.
TS Elliot sugirió que
Chesterton deja tras si un llamado permanente a nuestra lealtad
“para conseguir que la obra que el hizo en su tiempo sea continuada
en el nuestro”. La llamada de Chesterton para lograr una
profundización de la imaginación moral y social, interpela en alta
voz a nuestro tiempo.
Chesterton, junto con C.S.
Lewis, George Bernarnos, Hilaire Belloc, Maurice Baring, Christopher Dawson, el Cardenal Manning, ocupa el centro de una cultura católica
y cristiana mucho más amplia. Su influencia en nuestro
país adquirió caracteres relevantes, hecho que se refleja en la obra
de nuestros más distinguidos escritores del siglo XX. Jorge Luís Borges, Leonardo Castellani, Leopoldo Marechal, Francisco Luís
Bernárdez, Abel Mateo, Manuel Peyrou, María Angélica Bosco,
Mario Amadeo, Ignacio B. Anzoátegui, son sólo muestra de un
movimiento que marca toda una época de la cultura argentina, y se
manifiesta también en las traducciones, las ediciones y la infinidad
de artículos que durante varias décadas pusieron en primera plana el
ideario de GKC en la sociedad argentina.
Procuraremos promover el
pensamiento de GKC y su círculo y, más ampliamente, explorar la
aplicación de sus ideas al mundo contemporáneo.
Sin hacer un culto a la
persona, y en cooperación con otras tradiciones religiosas, nos
proponemos una gran obra de recuperación: con Chesterton y la
tradición que el representa, buscamos un despertar de la imaginación
moral y sacramental; un renovado sentido de la dignidad humana; una
re evangelización de la cultura y un retorno a la cordura social.
Sociedad Chestertoniana Argentina
La visión de Chesterton
impone por su coherencia. Él reconocía en el hogar y el corazón, el
trabajo y el valor, partes de un mismo todo. El florecimient o humano
se encuentra en las familias, la totalidad humana en la santidad.
La Asociación, en
cooperación con grupos afines a través de sus publicaciones,
conferencias, seminarios y la promoción de políticas públicas
sensatas, persigue un redescubrimiento de esa clara tradición moral.
Nuestro lugar seguro de
trabajo y lucha solo puede ser la “comunidad” y no simplemente “una
comunidad”, sino muchas de ellas, en todas partes, de las que
depende todo lo que todavía consideramos valioso: libertad,
dignidad, salud, ayuda mutua y afecto. Nuestro propósito es de
evangelización, comunicación y conversión de la cultura. En ese
sentido nuestra obra debe ser siempre más amplia que Chesterton
mismo. Ser verdaderamente chestertoniano, es estar interesado tanto
en la persona como en las ideas que encarnó.
Hemos decidido la creación
de un foro para explorar, desde dentro de la tradición católica, la
belleza que inspira la conversión al cristianismo y la creación de
una cultura cristiana. Queremos responder al llamado de Juan Pablo
II para una “nueva evangelización”, llevando la luz y la alegría de
la fe al mundo de la ciencia, de la literatura, del arte y la
arquitectura, de la historia y de la economía. No tenemos miedo de
hablar de teología, pero lo haremos de una manera abierta a la
experiencia humana, relacionándola con las más profundas
preocupaciones del corazón del hombre. Nuestro cometido versará
tanto sobre espiritualidad como sobre cultura, sobre acción social
como sobre análisis intelectual.
Estará empeñado en la
verdad, dondequiera que se encuentre.
Nuestra tarea consistirá en
conferencias, cursos, investigaciones y escritos. Adicionalmente,
promovere-mos el pensamiento chestertoniano a través de la
televisión, la radio, la prensa y la escena. Esta enumeración no es
estrecha ni excluyente. Por el contrario, a causa de su
versatilidad, Chesterton expande nuestros horizontes con amplitud
insospechada. Por eso convocamos, con alegría, a quienes compartan
nuestras ideas y modalidades a sumarse a este fascinante desafío.
“I
saw the youngest face in all the spheres”
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