Sociedad Chestertoniana Argentina

   

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CHESTERTON Y LA EVANGELIZACIÓN DEL ARTE

EXPOSICIÓN DE PINTURA Y DE LIBROS

Como actividad concurrente a la conferencia, se realizó una exposición de Los Vitrales del templo de Nuestra Señora de la Merced, y una muestra de libros de GKC editados en la Argentina.  Ambas exposiciones se inauguraron el lunes 12 de septiembre, en la Biblioteca Central de la UCA y han sido muy visitadas mientras duró su habilitación.

Acerca de los Vitrales del templo de Nuestra Señora de la Merced, San Juan, de Ernesto Murillo

Los trabajos de vitrales realizado por Ernesto Murillo para la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de San Juan, configuran una  de las más importantes obras de arte religioso en nuestro país.

El ciclo de vitrales iniciado en 1994, orna la cúpula de 6,50 m. de diámetro, con el tema  “Jerusalem Celeste” y se complementa con un friso cuyo tema es “La Pasión de Cristo”, de 50,00 m de desarrollo.

Haga click aquí para ver diapositivas de "La Pasión de Cristo".

Ernesto Murillo visto por Leonardo Castellani (Artículo aparecido en el Número 1 de la revista Jauja, enero de 1967)

Retrato del Padre Castellani realizado por Ernesto MurilloExisten muchos artistas, la mayoría de los grandes artistas actuales, que son netamente religiosos y que verifican la definición de Lugones: la Belleza es la manifestación de Dios en la armonía de lo creado; y expresar esa armonía es la obra de arte; y es una obra de caridad.”  Al decir grandes artistas que son netamente religiosos”, obviamente no quiere decir piadosos, devotos o místicos”. Algunos sí, como Paul Claudel, Chesterton, Gertrudis Le Fort, Selma Lagerloff... han puesto su don artístico directamente al servicio de la religión.

Entre éstos la historia contará (esperamos) a Ernesto Murillo.

Ernesto Murillo es un pintor que da grandes esperanzas; su tocayo Don Bartolomé no lo repudiaría. También already realizaciones”, sí señor; pero pongo esperanzas” porque es joven mucho. También se hizo la mano en el siniestro arte moderno”  pero se convirtió”; y ese hacerse la mano no le ha sido inútil. Bien hecha está, y cada día más.

Lo vi trabajar en un gran cuadro de San Francisco, a la izquierda un grupo de Cruzados, a la derecha un grupo de monjes, en el fondo el mar, delante la arena: digno de una iglesia.  La unificación de manchas (o como se llame) de Velázquez y Degas, que armoniza” los cuadros está aquí lograda con sencillez: las cotas de malla y los escudos de los caballeros (azul plomo)  los sayales y la tierra ocre, el mar celeste violeta, el cielo casi igual.

Murillo aboceta y aboceta, prueba y prueba, borra y borra, irritable conciencia y honradez. Para hacer una acuarela con la cara de un conocido perdulario destos reinos hizo cinco bocetos al carbón con largas poses, que después sintetizó en un hermoso retrato.

Tiene varios retratos muy finos: “Carlota”, un rostro de sorprendente calidad espiritual y una gran expresión lograda con medios simples ‑que no se ven-. El cabello y las manos (lo más difícil) los resuelve siempre no sólo justa, más sorprendentemente. Es gran dibujante: es infalible en el trazo: no yerra una línea.

Domina el retrato, el paisaje, la figura; el grupo, el movimiento la gran composición y la minucia: es completo. Tiene la inestimable gracia de la economía, de la sobriedad, el “ne quid nimis”, lo bonitillo, lo halagüeño y menos lo sensual y declamatorio (Rubens) no son cuerda suya. Domina. en su estilo lo sólido, lo recio y lo enérgico ‑que no excluyen la gracia-. Tiene estilo. ¿Varios estilos? “Acabe por elegir uno de sus estilos para que la gente lo conozca” le dijo un quidam. Quería decir una “manera”, ese tal no sabía lo que es “estilo” y lo que es manera. La manera es el cadáver del estilo, algo así como la “materia” de Bergson, que decía el filósofo era “el espíritu enfriado”.

Murillo ha visto que el arte actual debe ser simbólico; ¿y qué gran arte no lo es? “Del desierto de la ciudad al vergel de la contemplación” (uno de sus primeros cuadros); su último cuadro (aún en estudios) “Las   Tentaciones”; “Una naranja es una joya”, “Las abras del Río Negro”, paisaje purísimo que podría titularse “Castidad”, “La Peste” estampa de un irradie hipnótico y así otros. Córdoba “Uturburu” (como dice el locutor) le denigraría los cuadros; Torcuato Di Tella se los rechazaría; Don Bartolomé Murillo, como está dicho, le diría modestamente: “Muchacho, vas a ser más grande que yo”; o le haría este descomunal elogio que yo le he escrito, sin más que decir la verdad.

Leonardo Castellani.

 

 I saw the youngest face in all the spheres

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