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CONFERENCIA
2006
"Chesterton:
la economía sensata y la educación" - Primera Conferencia
Nacional
2 AL 4 DE OCTUBRE DE
2006
La notable recepción que suscitó la Primera Conferencia Internacional
Iberoamericana del G.K. Chesterton Institute for Faith & Culture
importa un desafío y un compromiso para nuestra Sociedad.
Desafío que empeña nuestra
imaginación en las respuestas, y compromiso que nos obliga a trabajar
en la fructificación de la abundante siembra realizada durante el
pasado año, tratando de que el aliento recibido desde distintos
ámbitos del país se manifieste en el desarrollo y crecimiento de
sociedades chestertonianas en todo el territorio de la república,
respondiendo así a los pedidos y sugerencias que nos llegaron desde La
Plata, Mar del Plata, Mendoza, Tucumán, Salta, para nombrar sólo
algunas de las recibidas en nuestra sede.
Por otra parte, como
expresábamos en los principios y objetivos
dados a publicidad el año pasado, nuestra intención no es la
realización de actos académicos, por satisfactoria y agradable que
pueda resultar la tarea. Queremos que la obra evangelizadora de
Chesterton y sus amigos y seguidores sea el aliciente que alimente un
fuerte impulso para la evangelización de la cultura, mediante las
herramientas y los trabajos que la actividad intelectual pone a nuestra
disposición.
Siguiendo este criterio hemos
decidido, de común acuerdo con el G.K: Chesterton Institute for
Faith & Culture y el Centro de Estudios Católicos de la Seton
Hall University, que la Conferencia de este año tome la forma de una
reunión de trabajo ("workshop"), en la que se promoverá la
discusión de los temas presentados en paneles en los que participarán
destacadas personalidades de las materias abordadas.
La Conferencia 2006 lleva por
título "Chesterton: la economía sensata y la educación",
y estará dedicada al desarrollo y la discusión de estos dos temas.
Nuevamente han comprometido su participación con trabajos que
someterán a los diversos paneles, el Padre Ian Boyd, CSB, Presidente
del Chesterton Institute y .el Dr. Dermot Quinn quienes serán
acompañados este año por Monseñor Richard Liddy, Director del Centro
de Estudios Católicos,
y el Profesor William Toth Ph. D, también profesor de esa casa de
estudios.
¿POR QUÉ HABLAR
DE EDUCACIÓN Y ECONOMÍA?
La era capitalista ha servido para aflojar los lazos sagrados que mantenían
unida la más íntima comunidad moral, la familia, que es la célula original de la
Sociedad humana. Yendo todavía más lejos, el socialismo comunista (tal como lo
promueven algunos de sus exponentes) se propone disolver totalmente esos lazos.
…. La reforma de la familia no es la responsabilidad primaria del sistema
económico, pero la manera en que una economía se organice, no debe en ningún
momento ser un obstáculo para la familia o contribuir a su destrucción.
Heinrich Pesch
Una
civilización en decadencia cava su propia tumba con una incansable coherencia.
No se la puede sacar razonablemente de su camino autodestructivo, porque el
argumento tiene una premisa mayor teórica, a las premisas mayores teóricas se
les pide que se conformen a los hechos, y los hechos en las situaciones
producidas por la decadencia, son cada vez más los absurdos que provienen del
descuido, la superficialidad, la irracionalidad y la irresponsabilidad.
Bernard
Lonergan
Las únicas
personas que parecen no tener nada que ver con la educación de los chicos son
sus padres.
G. K.
Chesterton
Hubo un
tiempo en que usted y yo y todos nosotros estábamos muy cerca de Dios, de manera
que aún ahora el color de un guijarro (o una pintura), el olor de una flor (o de
una fogata) llegan hasta nuestros corazones con una clase de certeza y
autoridad, como si fueran fragmentos de un mensaje confuso, o rasgos de una cara
olvidada. Volcar esa fogosa simplicidad en el conjunto de la vida es el
verdadero objetivo de la educación. Y la persona que está más cerca del niño es
la mujer: ella comprende
G.K.
Chesterton
Hemos decidido abrir este
debate sobre la enorme tarea de la evangelización de nuestra cultura, con dos
temas de importancia capital en la sociedad actual; la economía y la educación.
Ambos, aunque a primera vista no relacionados, tienen un denominador común: la
familia. Su consideración en el debate, el estudio la investigación, y en
consecuencia la praxis de la educación y la economía, es la prueba que demuestra
si aquellos se desarrollan dentro de los principios que deben regir su
tratamiento.
Si la educación es el esfuerzo
de las personas y la sociedad para permitir que la persona humana pueda
desarrollar en plena madurez sus capacidades, y la economía, el estudio del
comportamiento humano en su esfuerzo por conseguir el bienestar, en ambas
disciplinas ocupa un lugar central la célula originaria de la sociedad humana:
la familia.
Una prueba del extravío en que
se encuentra nuestra sociedad contemporánea, es el desinterés y hasta la
enemistad de los sistemas educativos y económicos que ha producido la edad
moderna con respecto a la familia.
Chesterton, con esa capacidad
de visión que alumbra todo su pensamiento, afirmó con luminosa claridad y
proclamó con toda su fuerza de polemista, que la familia se encuentra en el
centro del debate tanto en la economía como en la educación. En “Eugenesia y
otros males”, señaló con certeza profética, que la destrucción de la familia
era instrumental a la opresión política y económica.
Es desde ese centro seguro
instituido por Dios e imagen terrena de la Trinidad Beatísima, que se deben
estudiar y proponer las acciones que tiendan a reconstituir el cuerpo enfermo de
nuestra sociedad.
Los autores comentados en la
Conferencia de este año tenían muy en claro esta verdad. Si el pensamiento de
Heinrich Pesch y von Nell-Breunning ha ejercido sin duda influencia sobre las
ideas económicas de Chesterton, al menos a través de la Doctrina Social de la
Iglesia que contribuyeron a interpretar y diseñar a través de las grandes
encíclicas sociales del siglo XX, es igualmente grande la afinidad entre Bernard
Lonergan y el pensamiento chestertoniano, descubierto por el teólogo jesuita en
sus años de formación.
Lonergan nos aporta otra
relación entre la educación y la economía, cuando hace de la educación un
elemento fundamental de soporte del desarrollo de su teoría económica.
Chesterton se hubiera sentido identificado con la crítica de Lonergan a la
economía clásica, apuntada hacia la ignorancia como generadora de los tropiezos
del ciclo puro:
No se
entiende ni se formula ni se enseña la dinámica entre la superproducción y la
producción básica, la expansión básica y los ingresos básicos. Cuando la gente
no entiende lo que está pasando y su porqué, no puede esperarse que actúen
inteligentemente. Cuando la inteligencia está en blanco, la primera ley de la
naturaleza toma su lugar: el instinto de conservación. No es primariamente la
codicia sino los esfuerzos desesperados de supervivencia lo que lleva la
recesión a la depresión y la depresión a la crisis.[5]
Es nuestro deseo que la
discusión de estas ideas se produzca en la Conferencia, y nos lleve a abrir
puertas hacia esa educación en los valores, que es la que tan lúcidamente
proponía Lonergan en sus libros:
Como
siempre, ilustrarse consiste en el antiguo precepto “conócete a ti mismo”. Pero
en un contexto contemporáneo debe alcanzar un grado de auto conciencia y auto
entendimiento que le permita comprender las similitudes y la diferencias del
sentido común, la ciencia y la historia; los fundamentos de estas tres en la
profundidad que es también fundamento del derecho natural, y, más allá de todo
conocimiento del conocimiento, que les permita también el conocimiento de la
afectividad en su triple manifestación de amor a la familia, lealtad a la
comunidad y fe en Dios.[6]
Bernard
Lonergan,
Method in Theology, p. 55, citado en Lonergan's New Political
Economy, por Vicente Marasigan, SJ en Landas: Journal of Loyola
School of Theology, Volume 10, No.2, (July, 1996) 165-73.
“I
saw the youngest face in all the spheres”
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